Mantente en movimiento

Pero bailar no sólo tiene consecuencias positivas para nuestro físico, al mantenernos en movimientos nuestro cerebro también se ejercita y se mantiene sano. “Para bailar se necesita concentración y coordinación y nos ayuda a bajar los niveles de estrés, haciendo que nos relajemos y descansemos mucho mejor.” (Vía Citrusloungebar)
Incluso, algunos efectos que esta actividad provoca en nuestro organismo son increíbles. “Un estudio publicado en 2003 en la Revista Médica de Nueva Inglaterra, descubrió que las personas que practican el baile de salón al menos dos veces por semana son menos propensas a sufrir de demencia. Las investigaciones también han demostrado que ciertas personas con la enfermedad de Alzheimer pueden acordarse de cosas que habían olvidado cuando bailan al ritmo de una música que conocían.” (Vía AARP)
Sin embargo, no hay que comenzar a realizar esta actividad física de manera excesiva, ya que podría conllevar a nuestro corazón a realizar esfuerzos indevidos. El coordinador andaluz del grupo de ejercicio físico de la Sociedad Andaluza de Medicina de Familia, recalca que, como todo, el baile: “requiere una supervisión que incluya la realización de pruebas diagnósticas complementarias y que huya de la práctica de ejercicios vigorosos que superen los niveles aconsejables” (Vía Universidad de Caldas)
Consulte a su médico, sobretodo si tiene antecedentes familiares de problemas cardiovasculares, sobrepeso o es mayor de 50 años.





